dimanche 27 octobre 2013

Los nuevos cubanos en España: trampas de gusañeros

Café fuerte 



Cubanos durante el procesamiento de sus documentos para convertirse en españoles.

Por Carlos Cabrera Pérez

En España, la invasión más reciente de tramposos cubanos llegó con una parte de los hijos y nietos españoles acogidos bajo la Ley de Memoria Histórica, que les dio derecho a nacionalizarse, a cobrar una ayuda de retornado y a una paga de 462 euros mensuales, acreditando que no se dispone de medios para vivir.

El Ministerio de Interior español cifra en 183 mil los cubanos nacionalizados españoles, gracias a la ley del gobierno socialdemócrata de José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2011), que permitió recuperar la ciudadanía a hijos y nietos de españoles que emigraron a Iberoamérica en el siglo XX por diversas causas.

Durante la tramitación de la ley los pícaros más aventajados recorrieron pueblos y parroquias españoles, buscando papeles para sí mismos, parientes y amigos y, en algunos casos, consiguieron documentos que luego vendieron a cubanos en la isla para que intentaran el salto ibérico.

Demandantes de empleo a distancia

Superada esa etapa, el siguiente fraude consiste en viajar a España, empadronarse en una dirección y darse de alta como Emigrante Retornado y Demandante de Empleo en el Instituto Nacional de Empleo (INEM), y en la Seguridad Social, que otorga un número de identificación y las ayudas en cada caso.

Como no todos pueden permanecer en España durante mucho tiempo, menos ahora en tiempos de crisis global, el que vuelve a Cuba encarga por amistad o mediante pago de una pequeña cantidad a otro que reside permanentemente o puede quedarse, para que le renueve, vía internet, su condición de Demandante de Empleo, cada tres o cuatro meses, para no perder los 462 euros mensuales.

Muchos lectores se sorprenderán de la falta de controles de la Administración española, pero lamentablemente es así. Ni siquiera se tiene capacidad para evitar el fraude de los propios españoles. Hay comarcas enteras en las que la peor noticia suele ser la llegada de una gran inversión o puesta en marcha de nuevos servicios y negocios, que exigen mano de obra.

En los últimos años, estamos asistiendo a la revelación diferentes tipos de fraudes cometidos por cubanos y cubanas en sociedades democráticas, lo que genera a percepción de que Cuba es un país de tramposos. Y puede que lo sea, pero debemos partir de la base que el mayor pícaro es el Estado totalitario que, por ejemplo, paga en pesos cubanos y cobra alimentos y servicios en pesos convertibles.

El fraude, lamentablemente, casi siempre está asociado a la cultura de la pobreza y las políticas de voto cautivo, con la excepción de los delitos llamados de guante blanco, que son cometidos por ricos que quieren evadir impuestos para ser más ricos.

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